San Isidro a Iruya por Pantipampa
20 de June de 2026
Para volver desde San Isidro de Iruya pasando por Pantipampa hasta Iruya van a tener que salir por la parte de atrás del pueblo y empezar a bajar nuevamente hacia el río.
Y sí… lamentablemente se van a tener que mojar otra vez 😅
No hay forma de safar, salvo que justo ese día el río esté extremadamente bajo y puedan cruzarlo saltando entre piedras. Igualmente recomiendo salir temprano para evitar arrancar la subida con el sol fuerte pegando de lleno.
Porque sí, apenas cruzan el río empieza la parte más dura del trekking.
La subida hacia Pantipampa

Durante la subida seguramente se crucen caballos, burros y vacas caminando por el sendero.
Algo importante: siempre traten de dejarles espacio y manejarse con respeto con los animales. No se confíen demasiado ni intenten acercarse mucho. Lo último que queremos es un accidente arriba de la montaña.
A medida que van ganando altura, la vista de San Isidro empieza a ponerse cada vez mejor. Desde arriba van a poder ver el pueblo entero y también gran parte del recorrido que hicieron siguiendo el río el día anterior.


La parte donde el sendero se pierde un poco
Siguiendo el sendero van a empezar a ver una casita con techo de chapa donde vive una señora.
Importante: traten de no molestarla. Por lo que entendimos, no busca tener interacción constante con turistas, así que eviten acercarse a la casa o sacar fotos.
Cuando vean la casa van a notar que aparecen dos quebradas. Acá tienen que ubicarse justo en el espacio que queda entre ambas quebradas y avanzar hacia el borde. Aunque parezca raro, confíen porque desde ahí vuelve a aparecer el sendero.
Van a empezar a bajar por un caminito de tierra y piedras hasta cruzar un río seco. Después tienen que volver a subir por el sendero que aparece enfrente.
Y ojo porque acá puede costar encontrar el camino.
Por eso recomiendo muchísimo descargar previamente el recorrido en Wikiloc o Strava.
Sobre todo en esta parte, el sendero a veces se pierde bastante y corren riesgo de perderse.
Llegando a Pantipampa
Una vez que vuelven a ganar altura van a poder apreciar toda la zona de Pantipampa, y desde ahí el sendero ya está muchísimo más marcado y es más fácil orientarse.
Van a pasar por tres casitas donde viven algunas familias de la zona. Generalmente no les gusta que los filmen o les saquen fotos, así que traten de respetar eso y no incomodarlos.
Igualmente, algo que pienso personalmente es que estaría bueno que quienes hagan este trekking quizás lleven algo para compartir o regalar. Pasa muchísima gente por ahí y ellos prácticamente no reciben nada a cambio.

Después de pasar las casitas tienen que cruzar otra quebrada y volver a subir hasta una especie de campo enorme arriba de la montaña. Este tramo es increíble.
Van a volver a cruzarse caballos, vacas y toros caminando totalmente libres por el lugar, así que la recomendación es la misma: respeto y espacio para los animales.
Nosotros perdimos muchísimo tiempo acá simplemente sacando fotos y disfrutando el paisaje. Y sinceramente me hubiese quedado mucho más tiempo porque el lugar es hermoso.
La bajada final hacia Iruya
Cuando ya estén llegando al borde de la montaña van a empezar a ver Iruya nuevamente a lo lejos.
Y aunque parezca que ya llegaron… falta probablemente la parte más complicada del trekking: la bajada.

El camino está bastante bien marcado, pero hay muchísimas pendientes pronunciadas y el descenso se hace pesado. Acá sí recomiendo muchísimo llevar bastones o palos de trekking porque ayudan muchísimo para sostenerse.
Nunca sentimos un riesgo real de caída al vacío, pero sí hay tramos donde hay que bajar con bastante cuidado. Por suerte, gran parte del recorrido tiene una especie de murito de contención natural y el sendero se siente como ir caminando dentro de una zanja de montaña.
Calculen aproximadamente una hora y media solamente para toda esta bajada en forma de caracol hasta volver a llegar al Río San Isidro y desde ahí hacer la última subida hacia Iruya.
¿Vale la pena hacer este trekking?
Sí. Totalmente, lo volvería a hacer.
Es un recorrido cansador, largo y bastante exigente físicamente por momentos. Pero realmente puedo decir que fue uno de los trekkings más hermosos que hice en mi vida.
Entre los paisajes, los animales, las montañas gigantes, los ríos y el silencio que hay allá arriba, es una experiencia que realmente cuesta explicar hasta que la vivís.
100% recomendable.
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